martes, 3 de junio de 2008

Río arriba

Río arriba, un film de Ulises de la Orden, se asemeja mucho al formato cine documental. No solo el autor la dirige, sino que se incluye en ella y es su protagonista, llegando a lugares increíbles y obteniendo nueva información sólo a través de datos que tiene de sus antepasados. Ulises de la Orden logra contar una historia que le pertenece al pueblo argentino por medio de la reconstrucción de su propia vida.

Es una película absolutamente subjetiva y es esta característica la que, precisamente, atrapa y encanta al espectador: al hacer suya una historia del pueblo, descubre el pasado común a todos y una realidad, actual, que muchos ignoran. Sin duda es un documental de gran contenido que impulsa al enriquecimiento personal.

La misma narra el viaje del protagonista; su destino es propuesto por un collage de sus diálogos con diferentes personas, de sus relatos y conclusiones a lo largo del camino. Sin duda esto me lleva a pensar en el mitógrafo Joseph Campbell, quien hizo hincapié en el camino del héroe, donde éste suele pasar por diferentes estadíos durante su viaje. Un claro ejemplo de esto, es cuando se presentan fotografías que generan inminente impacto: gente trabajando la tierra, máquinas trabajando la tierra, la tierra hace un siglo, la tierra ahora, tierra, tierra...


Sólo mediante imágenes (incluyendo paisajes sorprendentes que llevarán al asombro a cualquiera) el autor logra mostrar evolución y cambios; al igual que sus profundos diálogos que son consecuencia de ello.
Sin dudas Río arriba logra atrapar a su público; sin embargo, los 70 minutos de duración parecen muchos más. Es evidente que le falta ritmo y agilidez.

Sinceramente me encontré con un producto diferente al que esperaba, y cumplió mis expectativas gratamente: me permitió conocer otra historia de la zafra y volver a vivir esos paisajes que alguna vez he recorrido y que siempre nos gusta volver a sentir, a revivir.

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